Así fue mi viaje a Silos, Lerma y Covarrubias

Así fue mi viaje a Silos, Lerma y Covarrubias

 

Relieves en el monasterio de SilosNuestro viajero Manuel Muñoz García ha publicado en su blog un estupendo artículo y reportaje fotográfico sobre la pasada edición de nuestro itinerario ‘Silos, Lerma y Covarrubias: música, patrimonio y gastronomía’. ¡Muchísimas gracias Manuel!

“Hacía mucho tiempo que no participaba en viajes culturales programados pero, hace un par de semanas, tuve la oportunidad de hacer un viaje de este tipo. Se trataba de un recorrido titulado “Silos, Lerma y Covarrubias. Música, Patrimonio y Gastronomía“, que estaba organizado por la Agencia de Viajes Cultur que, a su vez, forma parte de la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico.

Los viajes organizados tienen, como todo en la vida, ventajas e inconvenientes. En este caso las ventajas fueron muy superiores a los inconvenientes. ¡Me gustó mucho hacer este viaje!

¡Dos fenomenales guías!

(…) Hicimos el viaje acompañados de dos estupendísimos guías (¡qué importante es que los guías sean buenos para que un viaje como este sea bueno!):

Por un lado venía con nosotros Maximiliano Barrios Felipe, “Maxi”, un historiador que, además, es el Coordinador Técnico de la web www.romanicodigital.com. Maxi es una persona educada y encantadora, que tiene toda la Edad Media metida en la cabeza y sabe contar las cosas de la mejor forma posible. Siendo muy importante destacar su dominio de la materia, aún es más importante decir que se nota mucho que es un apasionado del tema y es capaz de contagiar ese entusiasmo a quienes le escuchan. Además se trata de una persona que siempre está atenta a todo lo que sucede y que tiene un criterio muy acertado para tomar decisiones en general, no sólo para temas relacionados con la Historia.

También nos acompañaba Lucía Garrote Mestre, arqueóloga, pianista y también directora de la revista Patrimonio. Me consta que Lucía es una excelente historiadora que ha participado en numerosos proyectos arqueológicos, pero en este viaje destacaba fundamentalmente por su intensa relación con la música en general y con el piano en particular. Todo el entusiasmo que antes decíamos que puede trasmitir Maxi hablando del Románico, también lo trasmite Lucía hablando de música. Además Lucía es una persona vitalista y alegre que contagia esa alegría a todo el grupo.

Para que un viaje de este tipo sea un éxito, en mi opinión, hacen falta tres cosas esenciales: Un programa interesante, o lo que es lo mismo: visitas y actividades interesantes; buenos hoteles para pernoctar; y buena gastronomía. Las tres cosas son muy importantes y no puede fallar ninguna de ellas. En este viaje organizado por la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico esos tres aspectos estaban estupendamente contemplados.

Batalla de órganos en la colegiata de LermaImplicación de la Fundación

Otro aspecto que creo que resultó muy importante para que este viaje fuera realmente especial es la gran implicación que tiene la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico con el, valga la redundancia, patrimonio histórico de todo el norte de la península Ibérica. La Fundación tiene, según creo, el objetivo principal de poner en valor el patrimonio y dinamizar su utilización por parte de todos. Digamos que invierten para que el patrimonio se vea, se use, se disfrute y, en definitiva, para que resulte rentable y genere valor para la gente.

Esa implicación, cuando se organiza un viaje como este, es esencial, ya que permite disfrutar de cosas excepcionales. ¡Para eso se han restaurado! En concreto, en este corto viaje, tuvimos la ocasión de percibir lo beneficiosa que resulta la actividad de la Fundación en dos momentos muy especiales:

La Fundación ha financiado, en un 80%, la restauración de los órganos renacentistas de la Colegiata de San Pedro en Lerma, invirtiendo para ello un presupuesto considerable. Sería absurdo que, después de haberlos restaurado, los órganos estuvieran allí muriéndose de aburrimiento. Gracias a ese proyecto, en este viaje tuvimos el privilegio de asistir – ¡sentados allí mismo!, en el coro de la Colegiata – a un estupendo concierto de música barroca ibérica compuesta, en los siglos XVII y XVIII, para ser interpretada por dos órganos. ¡Eso fue algo realmente especial!

El otro momento especial del viaje fue cuando nos recibió el Abad del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Don Lorenzo Maté Sadornil nos recibió sencillamente, vestido como un monje benedictino más, pero en realidad se trata de un abad mitrado, es decir, un abad con dignidad de obispo. Al margen de las implicaciones religiosas, se trata de una persona con una formación muy especial, que conoce el Monasterio como la palma de su mano, y se dignó a acompañarnos en algunas zonas del Monasterio de Santo Domingo de Silos a los que no es fácil acceder, como la cripta, donde se pueden ver los restos de la antigua iglesia románica, y la biblioteca, donde uno tiene la sensación de estar en el mismo Scriptorium donde, hace mil años, se escribió por primera vez en castellano.

Visita a las Bodegas PortiaHoteles y gastronomía

Dormir en un buen hotel cierra perfectamente una jornada de viaje. Tiene que ser un sitio cómodo, limpio y que aporte algún interés propio para que, en el caso de que por cualquier circunstancia el día no haya sido bueno, al menos al fin de la jornada te veas recompensando. En este caso las dos noches estaban estupendamente programadas.

Para la primera noche Viajes Cultur había elegido la Hospedería del Convento de San Francisco. Un estupendísimo hotel que en si mismo merece una visita. No sólo porque es muy confortable, sino también porque está ubicado en un edificio histórico, perfectamente remodelado y que dispone de un patrimonio tan interesante que, incluso sin estar alojado en él, merece la pena visitarle.

La segunda noche nos alojamos en el Parador de Lerma. Los Paradores Nacionales son, en general, buenos sitios para pernoctar, pero los hay mejores y peores. El de Lerma, sin ninguna duda, es de los mejores: Un auténtico palacio (literalmente hablando), recientemente remodelado y con una historia y un patrimonio considerable.

Comer es un placer, así que un viaje programado en el que se cuide bien este aspecto, independientemente del resto de las cosas, ya tiene algo muy importante a su favor. En este viaje comimos muy bien, ¡pero que muy bien!:

La primera noche cenamos en el Hotel Santo Domingo de Silos. Fue una cena sencilla, pero las cosas estaban bien hechas: la sopa de ajo estaba como para repetir (cosa que, por cierto, hice) y después tomamos unos filetes de lomo de cerdo empanados, con ensalada, más que dignos (también me ofrecieron repetir, pero no lo hice . . . ¡ya se sabe de que están llenas las tumbas!)

El segundo día comimos en el Parador de Lerma. Estuvo bien. No fue como para tirar cohetes, pero estuvo bien: Unos cardos con una salsa que no estaba mal y filetes de lubina congelada con tomate. Pero lo mejor vino después, ya por la tarde hicimos una paradita en el Convento de las Clarisas de Lerma y allí pudimos comprar unos dulces de convento que, ya se sabe como son las Clarisas: ¡unas estupendas reposteras!

La cena del segundo día fue un auténtico homenaje. Cenamos en la Bodega Portia, en Gumiel de Izán. Todo empezó muy bien porque, después de visitar sus estupendas instalaciones, empezamos haciendo una degustación de los vinos que producen, tanto los jóvenes como los que ellos llaman “de autor”. Y luego la cena: unos deliciosos lomos de sardina ahumados con ensalada, una potente crema de mariscos y, para terminar, un cordero churro asado . . . de lo mejorcito que se puede comer en Castilla (estaba fenomenalmente asado y se comía solo, ¡que rico!). Todo ello regado con vino joven, pero bueno, ¡que de eso no faltaba en la bodega!

La comida del tercer día también fue un acierto total. Comimos en el exitosísimo restaurante Casa Galín de Covarrubias. Un restaurante de los de toda la vida, en el que hacen un plato esencial y único: ¡La olla podrida! Estaba buenísima, no me extraña que el restaurante estuviera de bote en bote (afortunadamente los de Viajes Cultur habían reservado para todo el grupo). Después de la olla podrida, acomodarse en el autobús para iniciar el viaje de vuelta se hizo muy llevadero.

Después de todo esto creo que no hace falta insistir más: ¡Fue un viaje fenomenal que me ha dejado un recuerdo muy agradable!”

(Texto y fotos: Manuel Muñoz García – Fecha original de publicación: 15 de Noviembre de 2016)

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 INFORMACIÓN RELACIONADA:
Viaje cultural ‘Silos, Lerma y Covarrubias: música, patrimonio y gastronomía’ – Del 10 al 12 de noviembre. Este otoño volvemos a realizar una nueva edición de este viaje, haz clic en el enlace para mayor información y reservas.