La Virgen abridera ante la que rezaba una reina

La Virgen abridera ante la que rezaba una reina

 

Virgen abridera de AllarizEn el mes de mayo, mes de la Virgen, no podíamos dejar de hablar de uno de los objetos más curiosos que aquellos que participaron en el viaje a la Ribeira Sacra de la mano de Cultur Viajes tuvieron la oportunidad de contemplar.

Se trata de la virgen abridera de Allariz que la reina Violante, esposa de Alfonso X El Sabio, entregó al convento de Santa Clara de Ourense y que se situaba en su capilla real. Estamos ante una pieza de marfil y ébano datada en el tercer cuarto del siglo XIII. La talla al abrirse se convierte en un tríptico que recoge escenas de la vida de la Virgen. Aunque ha perdido algún detalle, así como su policromía, destaca por la finura de su trabajo y la delicadeza de sus formas.

Entre los siglos XIII y XVI se realizan la mayor parte de las vírgenes abrideras, existiendo múltiples modelos. Irene González Hernando, en su articulo sobre estas figuras, habla de la existencia de diferentes tipos dependiendo de cada zona: “la Trinidad y Anunciación –en Francia y Sacro Imperio–, con la Trinidad y ángeles –en el cauce del Rin–, con la Trinidad y la vida de Cristo –en Francia y Sacro Imperio– , con la Trinidad y fieles orantes –en Prusia occidental y las regiones vecinas–, y abrideras de la Pasión de Cristo –en Francia y Suiza”. Tras el Concilio de Trento (1545-1563) muchas de estas abrideras desaparecen por no adecuarse a los cánones establecidos, las que portan escenas de la Trinidad son erradicadas y aquellas que custodian escenas de la Pasión de Cristo consiguen mantenerse.

La Virgen abridera de Allariz supone un caso único pues concentra en un reducido espacio imágenes de la vida de María que es poco habitual encontrar juntas. Son nueve escenas que se distribuyen en tres cuerpos y tres calles, cada una de ellas enmarcada en un arco trilobulado apoyado en columnas. La relación de imágenes es la siguiente: Anunciación, Nacimiento de Jesús, Adoración de los Magos, Resurrección, la Ascensión de Cristo, Pentecostés y la Asunción de María. Destaca que en algunas de las escenas la Virgen aparece diferenciada por el azul de su manto. Cuando se cierra podemos observar a una Virgen María sonriente que sujeta a su hijo, el cual aparece sentado en sus piernas. El niño porta en su mano izquierda una esfera, símbolo del orbe, y la Virgen pisa una especie de dragón, clara alusión al mal.

Dicha abridera destaca por su programa iconográfico pero también, como expuso Bango Torviso en su obra sobre la Virgen de Allariz, por el papel que María desempeñaba en la época, mostrando una nueva concepción de la mujer con un mayor protagonismo. Esto llevó a que la Iglesia intentará limitar sus formas, permitiendo solo la existencia de ciertas Vírgenes abrideras, una de ellas la de Allariz, un auténtico disfrute para los sentidos. (Autora: Cristina Párbole Martín / Fotos: Jaime Nuño – FSMLRPH)

NOTAS: González Hernando, I. “Las Vírgenes Abrideras”. Universidad Complutense de Madrid. Dpto. Historia del Arte. Revista Digital de Iconografía Medieval, vol. I, nº 2, 2009, pp. 55-66.
Bango Torviso, I. “La Abridera de Allariz: el imaginario de la Virgen en la sociedad hispana del siglo XIII”. Caja Mediterráneo. 2010.

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